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Denuncia

Mutual de Salud: “No le puedo decir a las chicas abusadas “anímense y denuncien” porque después vivís un calvario”

“Te embarran cuando vos denuncias. Tengo la conciencia tranquila y él no sé qué le espera, espero no cruzarlo, no le deseo el mal, tiene hijas, tiene esposa, tiene madre y no se porque actuó así. Lo llamaron a declarar hace un mes atrás nada más. No espero nada de la justicia. Sé qué desde arriba están protegiendo a este infeliz”.
Fue abusada, se animó a denunciar, la maltrataron, perdió su trabajo, la juzgaron socialmente a ella y hoy el poder defiende a quien fue denunciado en la justicia. 

 

Nilda Gay sufrió mucho en la mutual médica en donde trabajaba. Después de ser abusada en varias oportunidades según su testimonio por el presidente de APS (Asociación de Prestadores de la Salud) pasó por un infierno en donde se dieron todas las circunstancias que revictimizan a alguien en su situación.

Sin embargo, el peor momento no es el de un hombre abusando sexualmente por su poder de dar o no trabajo de una mujer en inferioridad de condiciones sino que en ese momento recién empieza,  porque la víctima termina padeciendo un sufrimiento mayor que el delito inicial, quedando expuesta a la revictimización por los profesionales que intervienen en el proceso y por el poder de los victimarios en relación con el poder.

En una entrevista con El Comercial, Nilda dijo que: “Fue un largo proceso, mucho tiempo, en la que muchas personas me han cuestionado porque no hablé antes porque hay gente que tiene mucho poder y es la palabra de ellos contra la de un trabajador en una empresa en donde una termina siendo un número nada más y teniendo en cuenta y teniendo en cuenta que tengo dos hijos que dependen de mi fue que no me animé a hablar antes. Pero si pasé 6 años siendo una persona que trabajaba y daba todo como empleada en ese lugar y lamentablemente pero nunca se tuvo en cuenta esas situaciones sino todo lo contrario. Este empleador siempre fue una persona desubicada tanto verbalmente como con las manos, abusivo, hasta que un día por fin pude decirle basta y  decirle que la próxima vez que se desubicara conmigo con las manos o verbalmente y ahí fue que empezó el calvario porque de estar a cargo de un sistema frente a todos los prestadores, enseñándole como era el funcionamiento y demás, pasé a ser un trapo de piso o más que eso, incluso tenía que pedir permiso para ir al edificio porque me mandaron a una casita que alquilaban como la mutual y tenía que pedirle al personal de maestranza que me traigan las cosas del edificio sin poder caminar libremente como una empleada más”.

No fue la única

Dijo además que: “Yo conté en el momento que pasaron las cosas pero nunca tuve una respuesta de mis compañeros y de mi jefa, ella defendía al Dr. (Celedonio)  Martínez, siempre lo justificaba o solo decía “¡Qué bárbaro!”. Tenía el apoyo de otra compañera a la cual le hizo lo mismo pero no sé con qué acuerdo cuando ella fue a declarar me declaró en contra. A ella le pasó lo mismo”.

Explicó que en una oportunidad tuvieron una capacitación de mejora continua con la empresa SIMERET y también con un señor que era psicólogo social, “Ambas le habíamos contado, nos dio un acompañamiento y cuando quiso plantear la situación lo despidieron y trajeron otro que hacía todo lo que Martínez decía. Si me animé a hacer la denuncia en un momento es porque cambia la comisión directiva.

Agregó que: “La denuncia la realicé porque no quiero que esto siga pasando y este tipo de personas se abusa de la necesidad laboral, manoseándote, maltratándote de forma verbal, denigrándote. La  última vez me iba a tocar los “pechos” y se lo conté en el momento a mis compañeros pero no me sirvió de mucho porque nadie quiere quedarse sin trabajo declarando en contra de una persona que sigue siendo el vicepresidente de APS y presidente de prestadores de la salud”.

Ministro de Desarrollo Humano, Aníbal Gómez

Gay dijo que: “Mi dolor es que esto llegó a conocimiento del propio Ministro de Desarrollo Humano, Aníbal Gómez, lo supo el hermano del ministro con quien yo traté de negociar para irme. Inclusive desde el primer día pedí prohibición de acercamiento, lo cual el juez jamás me dio. El tipo seguía desplazándose por donde quería, burlándose, riéndose en mi cara, cada vez que tenía que cruzarlo”.

“Una vez que hice la denuncia, me dijeron que el Ministro se pondría a favor de Martínez y “defenderían su cabeza si o si” y la verdad me duele que esta gente nos represente.  Con toda honestidad el Ministro Gómez siempre supo lo que pasó. Con su hermano me reuní para tratar de arreglar y no irme con una mano atrás y otra adelante después de 6 años de sufrimiento que tuve que pasar. Me ofrecieron 3 sueldos en una entrevista que tuve con el hermano de Aníbal Gómez en el consultorio del extinto Dr. Emilio Pereira” aseguró.

Nilda había empezado a buscar otro trabajo porque sabía que no duraría en ese lugar, “No me sentía parte del equipo, no me sentía parte de ellos y hoy la causa está pero Martínez me hace llegar comentarios que él está tranquilo porque Aníbal Gómez lo defiende. No sé qué esperar de la justicia porque las autoridades supieron de mi caso y no hicieron nunca nada.

Gay dijo que se enteró que la abogada habría sido sobornada y luego se enteró que le había hecho firmar un compromiso acerca de que no iniciaría acciones judiciales, cambiando el texto que habían acordado previamente. “Por otra parte la psiquiatra que sabía que yo pisaba el portón de APS y quebraba en llanto, que salía también llorando, me dijo en una primera instancia que no tenía ningún problema psiquiátrico sino que eran síntomas de una persona que estaba siendo abusada. No me medicó de ninguna manera pero finalmente no me quiso dar el alta. Solo lo hizo consignando que fue sin su consentimiento. Cuando me vuelvo a trabajar, era una burla constante. Chicas que han compartido mucho tiempo conmigo, es impresionante como se dejaron llevar, hasta me castigaban porque cobré el sueldo estando de licencia. Solo dos compañeros me contuvieron y no pudieron hacer nada más porque ponían en juego su trabajo”.

Reflexionó que solo una psicóloga la acompañó y la hizo sentir que no estaba sola y que no estaba todo perdido.” Ahora estoy trabajando pero no le puedo decir a las chicas que son abusadas, “Anímense y denuncien” porque después vivís un calvario y es horrible, te quedas sin trabajo. Inicié un juicio laboral pero no confió en la justicia, si en la justicia divina y si denuncié es para que otra mujer no pase lo mismo con este tipo de personas. Igual terminas perdiendo como mujer.

Finalmente sentenció que: “Te embarran cuando vos denuncias. Tengo la conciencia tranquila y él no sé qué le espera, espero no cruzarlo, no le deseo el mal, tiene hijas, tiene esposa, tiene madre y no se porque actuó así. Lo llamaron a declarar hace un mes atrás nada más. No espero nada de la justicia. Sé qué desde arriba están protegiendo a este infeliz”.

 

El COMERCIAL

 

 

 

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