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Un nuevo episodio de violencia y abuso de autoridad involucró a empresario hotelero y a la policía

Sucedió el sábado por la noche en el hotel Asterión, en cuyo primer piso funciona el alojamiento pago de personas que ingresan a Formosa. El hecho se desarrolló en torno a la venta de una botella personal de cerveza a un cliente.

El responsable del lugar, Patricio Evans, y efectivos policiales que verificaban el cumplimiento de la cuarentena de las personas alojadas, protagonizaron un nuevo y reiterado hecho de abuso de autoridad y de falta de reglas claras.

Evans relató que hace seis días el Hotel está brindando, el servicio pago de aislamiento pago a elección de cada persona que ingresa a la Provincia y decide alojarse en ese establecimiento. “Quien ingresa, le paga a la Provincia $ 14.000 en concepto de hisopados y custodia policial. También, paga la habitación y elige la Categoría en la cual se va a hospedar. Puede o no cerrar con nosotros el servicio de comidas o atención completa”, acotó.

“Mi padre -el abogado Guillermo Evans, otro de los dueños del Hotel- le estaba subiendo la cena a un huésped. Entre las opciones de bebidas dentro del Menú, se encuentran un agua mineral, una gaseosa y una cerveza personal. Ante esto, un oficial de policía increpó a mi padre, lo empujó, le sacó la bebida, que es del cliente y maltrató a mi padre”. relató. “Luego de que mi padre me informa de esta situación, vine al Hotel. Le pedí al oficial que dejara la cena sobre una mesa donde solemos dejarle la comida a cada huésped, para que nosotros luego le podamos avisar por WhatsApp que está su comida”, expresó.

“Entonces, me dijo que estaba prohibido que una persona alojada en un aislamiento pago consumiera alcohol. No sabía que estaba prohibido. No es un centro de rehabilitación de Alcohólicos Anónimos. No nos informaron de esta situación, ni a nosotros ni a los pasajeros. Se trata de una botella de cerveza de 330 centímetros cúbicos, para acompañar la cena. Entendemos que es una barrera sanitaria de alisamiento, no una Penitenciaría, donde se le prohíben determinadas cosas a las personas durante la estadía. Esto no es una Escuela. Acá las personas eligen cómo hacer la cuarentena, sin dar ninguna de las normas del Protocolo”, apuntó.

“No tenemos ningún acuerdo con el Consejo de Atención Integral de la Emergencia para recibir a aquellas personas que deben ingresar por orden de la Corte Suprema. Presentamos una Nota el 12 de noviembre, para saber los requisitos operar con hospedaje abonado por el Gobierno. Hasta ahora, no obtuvimos respuesta”, indicó.

“Después, empezó un forcejeo con el oficial, mientras un efectivo que estaba detrás filmaba lo que estaba pasando. Luego, entre dos efectivos dijeron que me iba a ‘reducir’, y me tiraron al piso e intentaron esposarme. Ahí, me resistí. Por un accidente, viví durante un año con una traqueotomía y tengo EPOC. Tengo una cirugía pendiente de reconstrucción de laringe. Estuve más de 15 minutos sentado, con una mano esposada. Luego, un tercer oficial se sumó y me empezó a apretar los testículos, para que yo ceda y me pudieran poner las esposas en las dos manos”, detalló.

“Mi padre, quien le estaba llevando la comida a otro pasajero, vio todo el episodio, y lo empujaron. Luego, comenzaron a llegar patrullero y efectivos, que lo único que hicieron fue justificar este accionar, que sucedió íntegramente dentro de mi negocio. Se tomaron todas las atribuciones. En este momento, no sé qué causa me están armando en este momento. La jueza Karina Paz ni nadie del Juzgado de turno se hicieron presentes en el lugar. Tengo golpes, y la espalda lastimada. No me extrañaría que termine detenido”, denunció.

“Cuando hace una semana nos habilitaron el Primer Piso del hotel para aislamiento pago, no se nos informó tal supuesta prohibición. Interpretamos que es un aislamiento sanitario, en la habitación hay un adulto que decide qué comer y beber. No está preso”, declaró.

 

Con información de La Mañana

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