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Papelón de Mayans en el Senado

“A ver si se callan”. La frase, imperativa, es del senador del Frente de Todos, Jorge Taiana. El ex canciller intentaba terminar con un cruce de gritos y chicanas entre senadores del oficialismo y la oposición durante el debate en comisión de un proyecto para eliminar la violencia y el acoso en el trabajo.
No había fisuras en los discursos de los senadores y el debate, hasta minutos antes ese momento, se desarrollaba con la cordialidad de quienes parecen coincidir en todo. O casi. Es que sobre el final el formoseño José Mayans, presidente del bloque del Frente de Todos, comenzó hablando de la importancia del proyecto y enseguida enfatizó en la necesidad de tratarlo en una sesión.
“Como bloque creemos que es un tema de tratamiento urgente. Lo importante para el tratamiento es el despacho de las comisiones y después de que se emite el despacho ya se puede poner a consideración del cuerpo”, dijo.

Para los senadores de la oposición lo que hizo fue “romper el acuerdo” de que mientras dure la modalidad de sesiones virtuales en tiempos de coronavirus sólo se tratarían en sesiones los proyectos vinculados a la pandemia.

Y lo hizo Mayans lanzando una chicana a la oposición: “No sabemos el tiempo que va a durar esta emergencia. No tenemos que autolimitarnos en los temas. Antes la preocupación parecía que era que el parlamento no funcionaba y ahora el problema parece que son los temas que tenemos que tratar. Esto está decidido por la mayoría. Esto funciona con mayorías y minorías”.
En otras palabras, el formoseño les dijo: nosotros somos mayoría, nosotros decidimos. Y de aquel acuerdo de senadores de hace varias cuarentenas quedó poco.

Fue entonces cuando el senador radical de Juntos por el Cambio, Martín Lousteau, pidió responder por considerar que Mayans había introducido un tema nuevo, diferente al dictamen que se había debatido durante el encuentro.

“Cada uno ha dicho lo que ha querido y hemos escuchado todas las voces”, lo frenó Taiana. Pero el enojo de los representantes opositores aumentaba minuto a minuto, caldeados aun más por los comentarios de Mayans quien insistía que no se podía extender el debate.

–No puede ser que siempre haya un cierre de Mayans y diga lo que quiera y no se le pueda contestar. Después nos dicen que somos revoltosos, pero lo que nosotros queremos es que se escuchen todas las voces. Escuchémonos todos –pidió Esteban Bullrich.

–Es faltar a la verdad decir que no escuchamos a todas las voces –le contestó Taiana, encargado de moderar el debate.

–Pero no coincidimos en la interpretación de Mayans –agregó Lousteau.

–Nos vamos a retirar, no es que vamos a votar en contra –gritó el salteño Juan Carlos Romero, mientras el barullo se replicaban en la decena de pantallas de la videoconferencia.
La senadora neuquina Lucila Crexell advirtió que era “preocupante que se utilice la metodología de las sesiones en las comisiones. Acá es para ponernos de acuerdo y ver el alcance de lo que estamos tratando”.

Cuestionaban los senadores opositores que Mayans haya cerrado el debate, como hacen habitualmente los presidentes de bloque en las sesiones, y que Taiana no le haya permitido a Lousteau contestarle.

–No hay que crear el conflicto donde el conflicto no existe –dijo Taiana.

–Esta es una demostración más de que la virtualidad no puede reemplazar lo presencial por completo, y entonces como todo funciona en virtualidad con buena voluntad, cuando se rompe esa buena voluntad es difícil –disparó el economista.

–Se extendió inútilmente por no querer escucharnos. Es lamentable y lamento que suceda en su presidencia –redobló la apuesta Bullrich.
–Es lamentable –insistió Lousteau.

Si faltaba un poco más de leña en el fuego, Mayans volvió a la carga: “Eso están buscando ustedes, no tener despacho de comisión”, dijo.

–Si vamos a votar sobre el dictamen es una cuestión, pero si vamos a votar sobre lo que usted expuso queremos hablar –intermedió Guadalupe Tagliaferri, del Pro porteño.

–Si quieren hablar lo van a hacer en el recinto sin problemas – deslizó jocoso Mayans.

–¿Quién es usted es el presidente de la comisión? –retrucó Lousteau, mientras que al mismo tiempo llovían los cuestionamientos hacia el senador formoseño.

–La señora Crexell interrumpe porque no quiere la votación –lanzó, una vez más Mayans.

La respuesta llegó tajante: “No me chicanee senador Mayans”.

A cualquier intento por calmar las aguas de Taiana, le seguía un reproche de los senadores opositores por negarle la palabra a Lousteau, o bien una chicana de Mayans.

–No tienen antecedentes que tengamos que asistir a un cierre oficialista –sentenció Crexell.

Ni siquiera el momento de votar, estuvo exento de gritos y pases de factura. Algunos senadores de Juntos por el Cambio dejaron sus lugares y no siquiera votaron, otros sí lo hicieron con durísimas críticas al funcionamiento de la comisión.

–Todos nosotros nos manifestamos a favor. Estamos en contra de cómo se está trabajando en esta comisión. Cuando lo manden firmaremos –lanzó Lousteau.

“Al kirchnerismo no le gusta que le pongan límites y eso hizo hoy otra vez Martín”, sostuvieron cerca de Lousteau al recordar su cruce con la vicepresidenta Cristina Kirchner la semana pasada, cuando Pamela Verasay no podía conectarse a la sesión desde Mendoza.

La expresidenta quería comenzar de todas maneras el debate, sin ella, acusándola de haberse olvidado la contraseña, algo que era falso. Tras esa escaramuza, la oposición bloqueó el tratamiento de dos proyectos que requerían mayoría especial, enviándole un mensaje a la propia CFK en torno a los dos tercios necesarios para aprobar temas clave como el nombramiento del juez Daniel Rafecas como procurador.

Si lo de Cristina-Lousteau fue una precuela de una semana cargada de tensiones que incluyó las críticas de Santiago Cafiero a Mauricio Macri y los cuestionamientos al proyecto de expropiación de Vicentín de ayer, el espectáculo de este mediodía de Mayans y los opositores fue una suerte de spin-off  parlamentario que promete continuar.

–No vamos a aceptar la imposición de la mayoría. Que el proyecto sea tratado cuando corresponda. El temor que tenemos del oficialismo es que con el cuento de la pandemia van a modificar el número de la Corte, van a modificar el Poder Judicial (…) y me retiro de la reunión –lanzó Romero, uno de los opositores más enojados con los nuevos manejos del kirchnerista en la Cámara Alta.

“Gracias senador Romero que se retira”, celebró irónicamente la chubutense Nancy González, que al momento de dar su voto envió un mensaje a los senadores de JxC.

“Voto afirmativo el dictamen, señor Presidente, lo que voto en negativo es el circo, porque no está permitido estamos en pandemia”, lanzó, despertando una mueca risueña del senador Lobera, del peronismo pampeano, que llamó al atención de varios por un zócalo que exhibió con su nombre moviéndose como un cartel publicitario en su pantalla al hablar.

Luego fue el turno de Gladys González del PRO que empezó agarrándose la cabeza:
–Ay compañeros y compañeras, que de gusto hacemos todo este lío, eh. En una cosa que hay consenso, déjense de embromar. Senador Taiana le tengo un respeto enorme y lamento que haya quedado en esta situación, porque lo hubiera manejado de otra manera. Y José, trabajemos, todos puede hablar, todos puede expresarse, me desilusiona, me harta –se quejó.
“Acompaño y me desilusiona las pavadas que hacemos”, concluyó la dirigente del PRO en otro día de gritos, ya no en una sesión con todas las cámaras apuntando, sino en una videoconferencia de comisión, que apenas seguía más de 200 espectadores por YouTube.

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