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La UCR lanzó una propuesta para “salir pronto y de manera ordenada” de la cuarentena

Un documento de los equipos técnicos de la Fundación Alem alerta sobre la falta de una “hoja de ruta” para hacer frente a los efectos económicos y sociales de la pandemia. Y advierte el riesgo del autoritarismo.

Tras una reunión virtual de las principales autoridades partidarias con un centenar de especialistas en diversas disciplinas, el equipo técnico de la UCR, nucleado en la Fundación Alem, difundió un documento titulado: “Cuarentena: para salir pronto y de manera ordenada”.

​En el texto se sostiene que “una propuesta para salir del aislamiento forzoso tiene que buscar equilibrios entre los cuatro pilares para la convivencia social con la pandemia: el sanitario, el económico, el social y el institucional”. Por lo que argumenta que “no podemos encerrarnos en planteos excluyentes como ‘salud o economía’, tenemos que tener un enfoque integral”.

Plantea además que se debe contar con “una hoja de ruta que explicite criterios y orientaciones que acoten la incertidumbre”, en todos los planos de la crisis, y reclama el envío urgente al Congreso de un proyecto de Presupuesto nacional.

Por otro lado, los técnicos del radicalismo creen que el comité de expertos en infectología que asesora al Presidente ya cumplió su ciclo. Y que el Gobierno nacional debe ampliar el diálogo a otras disciplinas y a sectores políticos, económicos y sociales para buscar una salida consensuada a la crisis de la pandemia.

Además, admiten que “no es nuestra tarea diseñar un plan detallado, que compete a las autoridades ejecutivas de las diferentes jurisdicciones”. Aunque decidieron avanzar en la elaboración de “criterios para orientar las decisiones operativas”. Los principales son los siguientes:

– Distanciamiento social voluntario.

– Aislamiento focalizado.

– Ampliación selectiva de la movilidad, con criterios geográficos, de riesgo sanitario y de sector y actividad.

– Ampliación de la cantidad de test.

 -Efectividad en la detección de casos y contactos.

– Monitoreo de la pandemia: el esquema valvular intermitente.

– Aprendizaje social y responsabilidad ciudadana.

– Fortalecimiento de las capacidades de atención de los infectados.

– Modificación del esquema de asesoramiento experto.

– Seguimiento de los avances científicos.

Fuentes del radicalismo le confiaron a Clarín que todos esos puntos surgieron del debate realizado el pasado domingo por teleconferencia en presencia del presidente del Comité Nacional, Alfredo Cornejo, y los jefes parlamentarios, el diputado Mario Negri y el senador Luis Naidenoff. Entre los expositores figuraron el ex ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, y el economista Maximiliano Castillo, ex funcionario de la Jefatura de Gabinete.

Luego sus conclusiones fueron elaboradas y difundidas por la Fundación Alem, que preside la ex diputada Lilita Puig, secundada por el auditor Jesús Rodríguez. En la conducción del organismo también participan Agustín Campero, Fabio Quetglas y Catalina Nosiglia, entre otros.

El documento sostiene que “necesitamos pasar de un enfoque de control político-sanitario de la población a uno de gestión social del riesgo, con una perspectiva integral de los efectos de las medidas que se toman en el plano sanitario sobre el resto de los pilares mencionados”, al tiempo que advierte que “la gravedad de la situación económica y social requiere ordenar la estrategia para los próximos meses”.

En otro párrafo del extenso texto, la UCR sostiene que “se Se necesita un plan para la transición y salida de la cuarentena. El plan puede ser revisado y las estrategias pueden ser modificadas, pero hay que empezar por tener una hoja de ruta que explicite criterios y orientaciones que acoten la incertidumbre”.

También indica que “este marco de incertidumbre nos obligará a ser lo suficientemente flexibles como para avanzar y retroceder de acuerdo a las características de la trayectoria de la epidemia”.

Al mismo tiempo, afirma que “varias provincias y municipios están ensayando formas de apertura regulada con criterios razonables, mientras que otras mantienen pautas más rígidas”. Por lo que anticipa que “muy probablemente haya una rápida generalización de la apertura regulada, por el efecto de demostración y por la evidencia del cansancio social ante la persistencia del aislamiento una vez que sus objetivos iniciales se cumplieron”.

El documento destaca que el Gobierno nacional adoptó el aislamiento estricto y obligatorio tras “la relativización del problema” por parte del Ministerio de Salud y especialmente crítico sobre el manejo de los aspectos económicos e institucionales de la crisis.

“Creemos que en la implementación de la cuarentena -y especialmente en la fase inicial de definición de su extensión-, hubo un problema grave de diseño y de falta de perspectiva estratégica por parte de las autoridades nacionales”, señala, Y considera que “Argentina ha sido uno de los países que tomaron las medidas más exigentes en términos sanitarios, puntualmente en la definición de la duración del confinamiento más estricto”.

También indica que “sin embargo, no solo se minimizaron y despreciaron sus costos económicos, sino que también se soslayaron las peores condiciones iniciales y el menor margen de acción con el que cuenta nuestro país, no solo si se lo compara con naciones desarrolladas, sino también con otros países emergentes o nuestros vecinos regionales”.

Por otro lado, alerta que “los tiempos de incertidumbre social y de miedos individuales pueden ser caldo de cultivo de liderazgos autoritarios“. En ese sentido, apunta al comportamiento del Presidente, con la seguidilla de DNU, sin consulta a la oposición.

“De la mano de la apelación a la necesidad de hacer frente a una emergencia sanitaria nacional, el gobierno de Alberto Fernández avanzó de manera injustificable sobre la institucionalidad argentina. Una cosa es reconocer la necesidad de que en condiciones de emergencia sanitaria se restrinjan derechos de movilidad o de reunión, otra, muy distinta, es congelar el funcionamiento del Congreso y de la Justicia, gobernar por la vía de decretos de necesidad y urgencia o tomar decisiones sin respaldo legal”, sostiene el texto.

​Finalmente, los técnicos del radicalismo indican que “varias lecciones pueden extraerse de las alternativas de salida de formas de aislamiento obligatorio ensayadas por otros países: están formuladas en fases”. Y sostienen que “el Gobierno nacional ofrece pautas precisas de orden general, pero la instrumentación y definición de protocolos corresponde a estados subnacionales y municipios, son sectoriales y zonales, segmentan por grupos de riesgo, son revisables, y están construidas sobre la base del testeo y la trazabilidad”.

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